La vida después de la guerra...

Francmi08
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Volvemos atrás en el tiempo, hasta febrero del 2012, fecha en que se publica en el periódico diario de avisos.com, la siguiente noticia:
"La vida después de Afganistán"

Por primera vez, la joven militar icodense herida en misión humanitaria cuenta a un periódico, en exclusiva a DIARIO DE AVISOS, el acontecimiento más importante de su vida: su dura experiencia afgana.
Jenifer es muy querida en su ciudad,
 Icod de los Vinos. / MOISÉS PÉREZ
Polvo, metralla y viviendas derruidas. Hay pasos al frente que marcan el límite entre la tranquilidad y el riesgo. La retina humana es capaz de grabar a fuego vivencias únicas, recuerdos imborrables que signan el devenir de las personas. Lejos de los telediarios y los documentales, el eterno Afganistán marca un antes y un después en la vida de los cientos de militares que sortean su ritmo vital en el antiguo peaje de la Ruta de la Seda.
Jenifer García López, de 25 años, cabo del Regimiento de Infantería Ligera Soria 9, no olvida la fecha del 18 de junio de 2011. La soldado de primera sufrió la amputación de una pierna a causa de las graves heridas producidas por el estallido de un artefacto con 20 kilos de explosivos que impactó en el vehículo blindado Lince que realizaba labores de reconocimiento en la ruta Litiun, en Afganistán. A partir de esa fecha, la cabo mira el futuro con optimismo, valorando cada minuto y segundo que pasa con su madre y sus hermanas.

Desde pequeña siempre tuvo un gran sentido de la disciplina y el trabajo. “Soy la primera en llevar a cabo un riesgo, para que no lo asumiese otro; es mi manera de ser”. El primer contacto que tuvo con Afganistán fue en 2009, cuando cumplió el sueño de vivir su primera experiencia afgana. “En abril de 2009 hice realidad mi sueño. Conseguí ayudar a otras personas haciendo el trabajo que me más me gusta. Aunque sé que hay situaciones de mucho riesgo, para una militar llevar el nombre de tu país por el mundo es algo que llena de satisfacción a cualquiera”, resalta. Muchos han sido los recuerdos y los compañeros de batalla. “En mi primera misión estuve cuatro meses en el primer pelotón de la Primera Compañía, con la teniente Zaira García. Y en la última estuve dos meses aproximadamente encuadrada con la plana de la Tercera Compañía, con el teniente Agustín Grass”, indica la militar.

Recuerdos imborrables

Con mucha cautela y respetando el código de honor militar, desgrana las múltiples sensaciones vividas en Afganistán, así como las anécdotas que impactaron su día a día. “La situación de la mujer afgana, sin voz ni voto, y las condiciones de los miles de niños que pululan por las calles de tierra, me impresionaron. Te das cuenta de lo que vale tener electricidad, agua corriente, un coche. Allí van con burros y motos. Me di cuenta de la lucha que ha tenido la mujer, una batalla que ha servido de mucho. Hasta que no lo vi, no percibí lo fuerte que es y lo que puede llegar a impactar”, comenta.

Para esta icodense, amante del vovinamviet vo dao, arte marcial vietnamita, representar a España es todo un orgullo. “Cuando estás allí te acuerdas de lo bien que se vive en nuestra tierra. Sin embargo, hay momentos en los que psicológicamente flaqueas ante la dura realidad”.

Su vida en segundos

Tras sufrir el atentado, en el que perdió una pierna, fue trasladada al hospital central de la Defensa, el Gómez Ulla de Madrid, donde permaneció cerca de seis meses, hasta que el 3 de diciembre de 2011 regresó a su casa de Icod. Durante todo este tiempo, Jenifer resalta el apoyo de las instituciones militares y de su pueblo. “Estoy muy agradecida a las entidades militares, que en todo momento se interesan por mí. Además, hago extensible mi agradecimiento al Ayuntamiento, a la piscina municipal de Icod, y a la asociación Acime por su asesoramiento”.
La cabo icodense regresó el pasado 3 de diciembre a Tenerife, tras seis meses en el hospital Gómez Ulla. / MOISÉS PÉREZ
A día de hoy, ayudada por una muleta, sigue adelante con su vida, recibiendo el ánimo de sus seres queridos y mezclando las labores de recuperación y fisioterapia con ejercicios en la piscina de la ciudad. Pese al duro golpe, anima a todos los que están mal a mirar con optimismo al futuro. “En los momentos duros hay que estar preparado. Para esas personas que no pasan por su mejor momento, les mando todo mi ánimo”.

Jenifer García evade las preguntas relacionadas con su vuelta al ejército, pero tiene claro una cosa: seguirá en su particular “frente de batalla” plantándole cara a la vida.

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