Servicio Militar en Canarias...Capítulo 2

Francmi08
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El primer día y después de montar las tiendas de campaña empezaron fuerte con la instrucción,y la gimnasia,acabando a las 13'00 p.m. para comer y darnos la tarde libre para que cada uno hiciera lo que le diese la gana. La mayoría pasamos la tarde en la cantina pues la llevábamos detrás en todas nuestras salidas campestres. Fue tal la fiesta que montamos,que los mandos nos jodieron a las 20'00 p.m tocando "GENERALA",(toque militar de alarma) y tuvimos que salir de estampida para formar cada uno delante de su tienda. La mayoría de nosotros besamos el suelo debido al ciego que llevábamos encima,íbamos “doblaos”.

Después de pasar lista,nos dieron la cena y como casi todos estábamos "beodos" nos fuimos enseguida a dormir. A las 23'00 p.m volvieron a jodernos con la generala pero esta vez, después de formar, nos hicieron atacar un montículo cercano, simulando una posición enemiga. Todo salió bien y regresamos a las tiendas hasta la mañana siguiente. Ese día y durante el asalto a una supuesta casa enemiga, me reventé un dedo de la mano a causa de un tropiezo con una piedra cuando avanzaba corriendo para cambiar de posición y acercarme más a la casa. En ese momento se acabó para mí esta “aventura”, no pudiendo participar en ningún ejercicio más, incluida la marcha (un paseíto) de 20 Kms. que se hizo el último día, por orden del médico.

De marcha.


Se me olvidaba anotar que durante esta última salida, ya estaba haciendo el curso de CABO, que comencé el día 8 de Noviembre, martes y haciendo el examen el día 27 de Diciembre también martes (¿casualidad?). La verdad es que no resultó ser muy difícil y conseguí aprobarlo, saliendo nombrado cabo oficialmente en la orden del día 23 de Enero de 1984.
Durante el mes de Diciembre, no lo pasamos del todo mal, y ya no solamente me refiero al frío, pues allí las temperaturas rara vez bajaban de los 20-22 grados, sino a las fechas más destacadas de este mes: 24, 25 y 31; pues al estar yo de furriel, las guardias se las puse a los canarios, ya que ellos el día que salían de la guardia, se iban a casa con pase y podían disfrutar de la familia. Me querían matar, pero conté con el apoyo del Sargento de Semana y la cosa se quedó así. Recuerdo que aquellas noches fuera del cuartel creo que me hicieron empezar el año 1984 con mas ilusión, ya que la borrachera que pillábamos cada noche era de antología; (aunque no lo llevamos tan bien antes de pillarlas pensando en la familia). Dentro del cuartel, y según me contaban luego, tampoco se quedaron atrás ya que les llevaban champán a las "garitas" y los que no estaban de servicio tuvieron la cantina abierta hasta bien entrada la madrugada. 
La vida en el R.I.C. 50 a partir de entonces ya fue de distinta manera, pues empezamos a contar los tres meses de estancia allí, dejando de ser reclutas (bichos o ratas) para pasar a ser "padres", pudiendo ya ver la televisión/jugar al ping-pong, y demás "privilegios" que no nos permitían tener durante nuestros 3 primeros meses.



No hacía todavía un mes que era cabo, cuando comencé a dar las clases para el curso de CABO PRIMERO aunque en contra de mi voluntad, pues estaba bastante bien y no quería complicarme la vida, ni con mis compañeros de reemplazo, ni con los "primeros reenganchados", que eran los que mas imposible te hacían el paso final de la mili, pero como la voluntad de uno en la mili cuenta para bien poco (por no decir para nada). Así y todo aprobé el curso que había comenzado el día 13 de Febrero de 1984 (no era martes); el día del examen fue el 30 de Marzo, siendo nombrado oficialmente en la Orden del jueves 7 de Junio.
El día 6 de Febrero, volvimos a salir de vivac, cumpliéndose casi 4 meses desde la última salida campestre; en esta ocasión fuimos a parar a Maspalomas, concretamente a la "Mesa del Macho" al sur de la isla de Gran Canaria. lbamos al mejor terreno de toda la isla,pero al mismo tiempo era donde mas calor hacía. Tampoco supimos en que iba a consistir esta salida,hasta la hora después de la comida que nos dijeron lo entretenido que iba a ser.
Era la primera vez que actuaba como cabo en una salida,y la verdad es que me resultó un poco complicado cumplir bien con lo que se había planeado para esta vez. Fue un poco mas llevadero gracias a que durante tres noches estuvimos haciendo lo mismo pero con distintos objetivos; se trataba de salir después de la cena, en busca de un punto localizado sobre el plano que llevaba yo por ir como jefe de pelotón. 
Cada noche se cambiaba el trazado, haciéndolo un poco mas difícil cada vez pero siempre dentro de un mismo orden, es decir, la misma distancia, el mismo tema,etc. y del único equipo del que disponía era un mapa a escala, una brújula y una linterna que solo podía encender a escondidas y en caso de suma necesidad, pues en estos ejercicios también intervenía otra compañía de nuestro mismo batallón, la cual tenía por objeto cogernos prisioneros, aunque decidimos no darles el gusto ninguna de las tres noches en que esto duró. Durante las dos primeras noches no nos tropezamos con nadie pero no ocurrió lo mismo en la tercera, ya que fuimos sorprendidos detrás de unas rocas; en parte debido a un exceso de confianza por nuestra parte. Pero aún así, no pillaron a ninguno de nosotros pues corríamos más que ellos y la prueba es que salimos "cagando leches", desistiendo al poco en su persecución. No paramos de correr hasta poco antes de llegar al campamento, contando lo sucedido una vez allí y partiéndonos el culo a reír mientras lo hacíamos.
El miércoles nos llevaron a un desfiladero cerca del campamento para hacer "rapel",cosa que la mayoría de nosotros no teníamos ni idea de como se practicaba. Una vez comenzamos, resultó hasta divertido y sucedió mas de una anécdota. El jueves lo pasamos resumiendo los hechos ocurridos durante la semana y por la tarde, la mayoría de nosotros nos metimos en la cantina para resarcirnos de ese tiempo pasado a base de agua. Ya el último día después de desayunar recogimos el campamento y con las “ALTUS” a cuestas, iniciamos una marcha que duró hasta las 13'35 p.m., cuando hicimos un alto para comer y esperar a los camiones que nos trasladarían al Regimiento.

Como cada sábado, día de zafarrancho en la 5ª


El día siguiente a nuestra llegada fue de escándalo, ya que además del zafarrancho de todos los sábados, tuvimos que limpiar todo el armamento usado en el vivac, no dejándonos salir de paseo hasta casi dos horas después de la comida. Llevaba ya 5 meses y 8 días de mili, cuando pillé otra de mis célebres borracheras de fin de semana, siendo una de las más fuertes, (la más gorda fue el día de mi cumpleaños) ya que nos encontrábamos en fechas de "carnaval", y la verdad es que si pudiera volvería todos los años.

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